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lunes, 5 de marzo de 2012

Inmóviles

A mis grandes ausentes.
A las situaciones estancadas.




Lo peor es seguir conservando tu número en alcohol
y que no suenen los teléfonos.
Que nos quedemos inmóviles
en la anestesia del día a día.

Si no avanzas tú, yo no daré el paso
y si no doy el paso, tú me esperarás.

Lo mejor es que no tenemos nada que reprocharnos,
solo preguntarnos cómo hemos llegado hasta aquí
y no saber retroceder

miércoles, 22 de febrero de 2012

Automatismo

¿Con cuánta gente he cruzado la mirada hoy? ¿por qué a veces se evita mirar más allá? ¿cuándo me he convertido en gente, mis movimientos en robóticos?

En otro tiempo aprendimos que el mundo solo se ve a una distancia: la mínima. No había nada más importante que verse, sentirse.

"La facilidad de imitar expresiones faciales de un niño recién nacido es sorprendente (Kaitz, Meschulach-Sarfaty, Auerbach y Eidelman, 1988), y la expresión facial de las madres de bebés es crucial al determinar en gran parte el tiempo durante el cual el niño juega (Termine y Izard, 1988). Teniendo en cuenta que el principal y casi único canal de comunicación de los niños con sus madres es visual y no verbal, existe una clara relación entre el vínculo y las expresiones faciales, hecho que se prolonga hasta el vínculo adulto. Así lo sugieren Niedenthal et al. (2002) cuando encuentran que según el tipo de vínculo que un adulto tenga -evitador, seguro o ambivalente- reconoce con mayor o menor rapidez la expresión facial de su pareja."

Diferencias de género en el reconocimiento de expresiones faciales emocionales. Raúl Oyuela Vargas. Carlos Felipe Pardo Vélez. Universitas Psychologica, julio-diciembre, año/vol. 2, numero 002


Sin embargo, de un tiempo a esta parte, he llegado a ser
un número en la consulta del médico
el curriculum 303 de la oficina
un mensaje en el contestador
esa historia que ni siquiera cuenta como historia
parte de un conglomerado en el metro
hasta que llegué a casa
y vi que tus ojos, como entonces, aún se alegran de verme.

sábado, 21 de enero de 2012

Frío



A veces lo que da frío
es ponerse la ropa
o los guantes.
Calcular la distancia.

lunes, 16 de enero de 2012

Canción de cuna para muchachas de ojos pardos

No temas si llama el pasado por teléfono,
si hay un ruido, si asalta la duda.
Solo pasa de vez en cuando y no dura más de unos minutos.

No te preocupes si es otro pasado el que llama.
Eso no depende de ti.

No te apures, si no encuentras salida.
Siempre hay una, aunque sea de emergencia:
aunque haya que ponerse mascarilla si faltara el aire
Aún así, siempre hay donde ir.

No le tengas miedo a la responsabilidad,
al fin y al cabo, tú la eliges y sabrás qué hacer (seguro)

Si se alargara el camino o el tiempo, amenízate los días

Mientras tanto, date un baño, haz tus cosas, duerme tranquila ...

Que no habrá fantasmas esta noche, si no quieres.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Se acercan días fríos

Estos treinta y un días que amenazan con ser idénticos
y el reloj con las horas contadas
no me van a quitar momentos.

Este vaho en los cristales en los que me reflejo
no impide que me reconozca.

Este resfriado incipiente no me impedirá respirar profundo
ni los muros frios, volar.

Que aunque diciembre quiera enfriarme las manos y las palabras
sigue teniendo corazón, sístole y diástole en la mirada.

La rutina viene arrastrando los pies, y yo me voy a comprar unas botas preciosas.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Maestra de nada

Yo solo puedo enseñarte a mirar con mis ojos.
A intuir personas, a palpar realidades.
Yo, que escribo torciendo el lápiz,
sé dibujar un mundo en tu espalda con el roce de un solo dedo.
Podría haberlo dicho entonces, pero yo,
que tengo la verborrea como aliada, callé
e hice el mejor y más experto de mis silencios.

martes, 4 de octubre de 2011

Culpable

La culpa es de los bares que cierran.
De la banda, que guarda sus instrumentos.
De este silencio de muertos, de la soledad sin tregua.

La culpa la tienen estas cuatro paredes, ese libro que no acabaré nunca, el acorde que no me sale.
La culpa fue del último trago, de las despedidas, de la mala costumbre, del pendiente que perdí.

La culpa es de ese tonto accidente, de la pierna izquierda, de la misma piedra.

La culpa es de cualquier dios.
La culpa la tienen los planes truncados de a donde ya no quiero ir.
La culpa fue de esta última vez o de la primera.

La culpa es de esta mala racha, de apostarlo todo a una jugada, de la mala suerte, de la buena carta.
La culpa la tiene el día a día, lo cotidiano, suici-darme a la rutina con la vulgaridad que precisa olvidar ser feliz. 
La culpa fue por tener los pies anclados a la tierra y por soñar despierta.
La culpa fue por mover montañas y por dejarlo pasar.

La culpa fue de no saber dónde está la marcha atrás de la mirada o de acelerarlo todo.

Resumiendo: la culpa la tiene la culpa.